Pietra, la fábrica que automatizó la producción de cucuruchos en Paraguay
Con más de una década de trayectoria en el rubro, la Industria Pietra, ubicada en Ciudad del Este, se posiciona como la única fábrica de cucuruchos con maquinaria automática en Paraguay. Bajo la dirección de Ricardo Navarro, la empresa avanza con innovación, capacidad de producción y visión de liderazgo en el mercado nacional, mientras se prepara para nuevos desafíos y oportunidades de expansión.
La historia de la Industria Pietra está marcada por la visión y el esfuerzo de la familia Navarro. Hace 12 años, la empresa inició operaciones en Ciudad del Este tras adquirir la representación de una marca brasilera. El paso decisivo vino con la compra de la fábrica y, posteriormente, con la incorporación de tecnología de vanguardia y asistencia técnica, lo que permitió alcanzar estándares de calidad industrial.
Hoy, Pietra se distingue como la única fábrica en Paraguay con maquinaria automática para la producción de cucuruchos, un diferencial que asegura eficiencia, reducción de pérdidas y capacidad de respuesta a gran escala. “En una jornada de 10 horas, una máquina produce 60.000 cucuruchos, lo que equivale a 200 cajas de 300 unidades. Con cuatro máquinas operando en simultáneo, podemos alcanzar hasta 500.000 unidades diarias”, destacó Ricardo Navarro.
Actualmente, la empresa ofrece cuatro variedades de cucuruchos en sabores vainilla, chocolate y este mes lanza la variedad de doble sabor: vainilla y chocolate, trabaja en nuevas líneas, como los canudillos y presentaciones personalizadas con marcas, que permitirán diversificar el producto y abrir nuevos segmentos de consumo.
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En materia de comercialización, Pietra llega a todo el país a través de distribuidoras y heladerías artesanales, con planes de ingresar próximamente al canal supermercadista mediante presentaciones fraccionadas de 10 unidades. “Queremos que la gente incorpore el cucurucho en su consumo cotidiano, más allá de la heladería, y lo adopte como parte de la cultura de postres en casa”, explicó.
Si bien cuentan con todas las condiciones técnicas para exportar, Navarro señaló que factores cambiarios han limitado por el momento la apertura de mercados externos, aunque el potencial está listo para cuando las condiciones sean favorables.
Entre los principales logros de 2025, la empresa proyecta un crecimiento del 25% en producción, con la meta de duplicar su capacidad en los próximos cuatro años. El consumo sostenido de helados durante todo el año y la llegada de nuevos clientes refuerzan la confianza en la expansión del negocio.
No obstante, el camino no ha estado exento de desafíos. La falta de personal capacitado y comprometido, así como la volatilidad en los precios de la energía, han sido obstáculos que la empresa ha enfrentado con determinación, optando por el gas como fuente principal de energía para mantener la producción a escala industrial.
En su mensaje final, Ricardo Navarro resaltó el valor del emprendedurismo local:
“Este es un país de oportunidades. Si nosotros, los paraguayos, no las aprovechamos, otros lo harán. Yo soy uno de los pocos emprendedores paraguayos en Alto Paraná, y quiero animar a la gente a capacitarse y a no tener miedo de emprender”.
Con 37 años de trayectoria empresarial —desde los inicios con un carrito de picolés hasta el liderazgo actual con Fane y Pietra— la familia Navarro demuestra que la perseverancia, la innovación y la visión estratégica son claves para alcanzar un lugar de referencia en la industria nacional.